Paisaje urbano histórico. Sugerencias metodológicas para el plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires

Historic urban landscape. Methodological suggestions for the management plan of the historic district of Buenos Aires


Alejandra Gonzalez Biffis
Universidad Nacional de La Plata, Argentina


*Correspondencia: gonzalezbiffisale@yahoo.com.ar


Recibido: 09/06/2021
Aceptado: 10/09/2021

Para citar este artículo

González Biffis, A. (2022). Paisaje urbano histórico. Sugerencias metodológicas para el plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires. Turismo y patrimonio, (18), 9-29. https://doi.org/10.24265/turpatrim.2022.n18.01


Resumen

Las miradas más recientes a los centros históricos plantean la necesidad de comprender estos sectores incorporando el concepto de paisajes urbanos históricos. Este término propone una percepción integral de la ciudad y su entorno, sus procesos históricos físico-ambientales, socioculturales y económicos; además, fomenta la incorporación de la arquitectura contemporánea, respetando el paisaje urbano heredado, su entorno paisajístico y el desarrollo urbano sostenible. En este contexto, el presente estudio confronta el Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires (2015) –como instrumento de planificación– con la Metodología para la valoración, intervención y gestión de paisajes urbanos históricos –como instrumento académico–. El objetivo es plantear sugerencias que se puedan aplicar al Plan de manejo, y así contar con un instrumento normativo que incorpore la noción de paisajes urbanos históricos.

Palabras clave: centro histórico, paisaje urbano, metodología, plan, desarrollo sostenible.


Abstract

The most recent approaches to historic centers propose the need to understand these sectors by incorporating the concept of historic urban landscapes. This term proposes an integral perception of the city and its surroundings, its historical physical-environmental, sociocultural and economic processes; in addition, it encourages the incorporation of contemporary architecture, respecting the inherited urban landscape, its landscape environment and sustainable urban development. In this context, the present study confronts the Management Plan for the Historic District of Buenos Aires (2015) -as a planning instrument- with the Methodology for the valuation, intervention and management of historic urban landscapes -as an academic instrument-. The objective is to put forward suggestions that can be applied to the Management Plan, and thus have a normative instrument that incorporates the notion of historic urban landscapes.

Keyword: historic center, urban landscape, methodology, plan, sustainable development.


Introducción

Desde fines del siglo pasado y principios del actual, se genera un quiebre con las ideas conservacionistas y monumentalistas; aparecen nuevas miradas sobre lo patrimonial y los centros históricos que renuevan su concepción, no solo porque incorporan temas hasta el momento ausentes, sino porque plantean la existencia de un nuevo paradigma que tiende a superar al anterior o, al menos, a empezar a discutirlo con fuerza (Coulomb y Delgadillo, 2017).

Los centros históricos constituyeron en el pasado toda la ciudad, albergando todos los usos necesarios para su funcionamiento, concentraban funciones diversas porque una urbe –por definición– es el espacio de mayor diversidad. Por lo tanto, la mirada homogénea que planteaba la monumentalidad, es una visión errónea, al caracterizarse más bien por la heterogeneidad (Carrión, 2017). Los centros históricos han sido y deben seguir siendo multifuncionales; la pérdida funcional y, por consiguiente, de vitalidad puede destruir valores y particularidades, claves de su atractivo y, por tanto, de su sostenibilidad (Troitiño y Troitiño, 2018). Para ello, su pluralidad y heterogeneidad deben ser pilares de su desarrollo urbano, económico y social (Coulomb, 2018).

Es así, que la necesidad de adaptación a nuevas necesidades y dinámicas han llevado a desarrollar, desde la década de 1980, procesos de preservación, recuperación y revitalización de áreas históricas degradadas, deterioradas físicamente, marginales socialmente y deprimidas económicamente. Muchos de estos procesos se han enmarcado en planes de sector de manejo, de revitalización o maestros, como instrumentos operativos indispensables para abordar áreas tan complejas como sustanciales. En ellos, se han observado nuevas políticas de intervención del patrimonio, como pilar de la rehabilitación urbana y como una forma de desarrollo. Dado que los centros históricos están en permanente cambio y en constante construcción, resulta clave no atarse a su pasado, y más bien, pensarlos desde su futuro (Carrión, 2018).

En este contexto, se incorpora el concepto paisaje aplicado a los centros históricos, entendiéndolo como «cualquier parte del territorio tal como lo percibe la población, cuyo carácter es el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos» (Consejo de Europa, 2000, p. 2). Toma importancia la calidad de los espacios «como condición esencial para el bienestar individual y social» (Consejo de Europa, 2008, p. 6). Como sostiene Santos, el «paisaje es lo que llega a los sentidos, la dimensión del paisaje es la dimensión de la percepción. Por eso, el aparato cognitivo tiene crucial importancia … la percepción es siempre un proceso selectivo de aprehensión» (1996, p. 60).

Por ello, considerando este marco teórico de paisaje, el Memorándum de Viena (UNESCO, 2005) y la Recomendación sobre el paisaje urbano histórico (UNESCO, 2011), conceptualizan paisaje urbano histórico (PUH, de aquí en adelante) como el paisaje urbano de valor patrimonial, resultante de procesos históricos, políticos, sociales, culturales y naturales, por lo que esta noción va más allá de los términos tradicionales centros históricos, conjuntos o alrededores, para incluir un contexto territorial y paisajístico, una visión más integral de la ciudad y su entorno. Por tanto, se propone no solo un cambio terminológico, sino un cambio de paradigma relacionado con metodologías, herramientas e instrumentos de planificación y gestión (Conti, 2015). Además, se invita a reflexionar sobre los usos y funciones que deben conservarse, recuperarse o rehabilitarse, y las que deben ser desalentadas o eliminadas para rescatar la centralidad del centro histórico, asegurar su dinamismo e integrarlo a su entorno, asumiendo el reto de mantenerlo vivo. Este concepto, deja atrás las ideas de conservación física de elementos aislados (catálogos, inventarios, tipologías, etc.), dando paso a la gestión de centros históricos habitados, vivos, dinámicos y articulados con su entorno (Sepúlveda, 2017).

En consecuencia, la recuperación, revalorización y revitalización del patrimonio material e inmaterial de estas áreas patrimoniales conlleva un desarrollo económico, siendo el turismo sostenible uno de los principales motores. Este concepto significa un avance teórico en la definición, conservación y gestión de los centros históricos, facilitando la adecuación al paradigma de la sostenibilidad ambiental, económica y social (Lalana, 2011). Todos los centros históricos poseen un paisaje histórico, el concepto PUH ayuda a una mejor comprensión del centro histórico, pero no puede reemplazarlo (Conti, 2009). La idea es que brinde una herramienta para valorar, intervenir y gestionar los centros históricos como parte de un plan urbano general de desarrollo sostenible.

Incorporando estas consideraciones, el proceso metodológico propuesto para los centros históricos como PUH ha sido pensado como un punto de partida y pretende integrar, en el marco del Patrimonio Cultural Material e Inmaterial (UNESCO, 1972, 2003) los aspectos físico-ambientales, socioculturales, económicos e institucionales. Estas cuatro dimensiones, por ser consideradas fundamentalmente integrales, son planteadas en la metodología propuesta como alternativa de las tres dimensiones: ambiental, social y económica del desarrollo sostenible; entendiendo que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones, que incorpora un cambio muy importante en cuanto a la idea de sostenibilidad, principalmente ecológica, y a un marco que da énfasis al contexto económico y social del desarrollo (Organización de las Naciones Unidas, 1987).

Los aspectos señalados, han guiado el proceso metodológico planteado para el tratamiento de la totalidad del PUH como una unidad de paisaje que constituye a su vez un paisaje de atención especial. Así, la unidad de paisaje es una porción del territorio con características homogéneas (naturales, culturales y visuales), perceptivas y simbólicas (Nogué et al., 2016); mientras que paisaje de atención especial es un sector del territorio que presenta heterogeneidad, complejidad o singularidad paisajística, que requiere orientaciones y métodos particulares para su protección, gestión y planificación (Observatori del Paisatge de Catalunya, 2015).



Metodología

Se confronta el Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires con la Metodología para la valoración, intervención y gestión del PUH, pensada como un primer acercamiento para la aplicación de este concepto, y como un instrumento para posibles futuras intervenciones en centros históricos. Lo que surge como producto, luego de un largo proceso de análisis de 40 experiencias de intervención y gestión desarrolladas desde la década del 80 a la actualidad, en América Latina, España e Italia. De manera concisa, se presentan los aspectos básicos de la Metodología; no se profundiza en el marco teórico y el análisis de los casos, ya que el desarrollo completo de la investigación se encuentra publicado en diversos artículos1 . El objetivo es plantear sugerencias que se puedan aplicar al Plan de manejo, y de esta menera contar con un instrumento normativo y de planificación, que además incorpore el concepto de PUH.

El proceso metodológico propuesto para el PUH, entendido como un paisaje de atención especial, está organizado en tres etapas consecutivas e interrelacionadas: Etapa de gestión (A), Etapa de valoración (B) y Etapa de intervención (C) (Figura 1). Para ello, se ha pensado en un proceso continuo compuesto de ocho pasos sucesivos. Esta Metodología tiene los siguientes objetivos: crear un organismo de gestión del PUH; definir y analizar componentes primarios y secundarios; valorar el paisaje del centro histórico (objetiva y subjetivamente); elaborar una propuesta de intervención construida con la participación ciudadana; y crear los instrumentos de gestión necesarios para la implementación de la propuesta.

Figura 1
Estructura del proceso metodológico propuesto

Proceso metodológico

Tomando este modelo como base, el análisis del Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires se estructura en tres partes, identificando las etapas de valoración, intervención y gestión, e indagando en los aspectos considerados dentro de las dimensiones físico-ambiental, sociocultural, económico e institucional.



Resultados

El Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires

Según refiere Grossman (2012):

La valoración de los CH comporta una serie de acciones y conductas que no siempre encuentran los conductos adecuados … porque debe marchar en armonía con la evolución de la ciudad como organismo cívico-urbano que evoluciona con sus habitantes. En este sentido, algunos CH de ciudades de América Latina no consiguieron eludir los peligros que acechan a estas áreas protegidas. Y se observa así la tugurización y la decadencia, o una renovación sin control que puede suprimir las cualidades identitarias de estos enclaves … De lo expresado, se desprende la trascendencia que reviste la preparación de Planes de Manejo para los CH, a partir de una escala de valores previamente concertada y asumida. Esta fue la idea que impulsó desde los inicios … el Casco Histórico de Buenos Aires. (p. 26)

En este contexto, el Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires, surge como herramienta para facilitar la gestión de este sector de la ciudad, en el marco del Plan estratégico de la ciudad de Buenos Aires. El Plan de manejo vigente (2015), delimita el polígono del centro histórico –Decreto n.° 2.055 GCBA-200– (Figura 2); abarca los barrios de San Telmo y Montserrat, con una superficie aproximada de 5 kilómetros, una población de 100 000 habitantes y 1600 edificios de valor patrimonial –1300 catalogados–, fue reconocido en el año 1992 como la Primera Área de Protección Histórica de la ciudad (APH Núm.1).

En el Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires el objetivo general se centra en la protección del patrimonio tangible e intangible del centro histórico; los objetivos particulares se asocian al reconocimiento, protección y puesta en valor del patrimonio histórico-cultural, arquitectónico y urbanístico: para afianzar el uso residencial, la integración social y el desarrollo de actividades económicas, turísticas y culturales; para articular y coordinar acciones que llevan adelante distintas áreas de Gobierno en el centro histórico; a fomentar la participación ciudadana. Propone a su vez, lineamientos estratégicos para la intervención en el medio físico, la revitalización de actividades económicas, la sostenibilidad del Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires.

Figura 2
Delimitación del centro histórico de Buenos Aires

Nota. Adaptación del Plan de manejo.


Etapa de gestión

La Dirección General del Casco Histórico (DGCH) de la ciudad de Buenos Aires, creada en el año 2000, es la encargada de llevar adelante el Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires. Este organismo, es dependiente de la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, tributaria del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. La DGCH (2015), debe coordinar y articular con otras áreas para la implementación de gran parte de las acciones en el centro histórico. El modelo de gestión cumple las siguientes características:


Instrumentos de gestión

El centro histórico cuenta con varios instrumentos legales (Ley 449/2000, Código de Planeamiento Urbano, Ley 4464/2013, Área de Amortiguación-extensión APH1, Ley 3056/2009, Promoción Especial de Protección patrimonial, y Ley 1227/2003, Protección del Patrimonio Cultural, CABA), incentivos de protección que promueven su conservación, mantenimiento y puesta en valor; así como penalizaciones, sanciones y castigos.

El Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires incorpora una propuesta de nueva legislación para completar y optimizar el marco legal vigente, incorporando regulaciones que controlan intervenciones que atentan contra la integridad del conjunto urbano, permitidas en la actualidad en algunos sectores sin protección.



Etapa de valoración

Esta instancia ha sido desarrollada por parte de un equipo técnico interdisciplinario sobre la base de información primaria y secundaria. Se identifican cuatro pasos: 1. Reconocimiento y análisis de componentes; 2. Identificación de áreas homogéneas; 3. Descripción y análisis del escenario actual; 4. Implementación de instancia participativa.



Etapa de intervención

La propuesta se fundamenta en el marco legal comentado previamente. Se definen estrategias de intervención para el centro histórico a partir de programas con enfoque integral, multidisciplinario y participativo. Los programas contemplados son los siguientes: Protección y fortalecimiento del patrimonio cultural; Puesta en valor de edificios patrimoniales y apoyo a la residencialidad; Promoción del desarrollo sustentable; Mejora ambiental del espacio urbano; Concientización y divulgación del patrimonio; y Escuela taller. Para la elaboración de cada programa se tienen en cuenta tres pasos: definición de objetivos, redacción de lineamientos generales y diseño de acciones y propuestas (Tabla 2).

Tabla 2
Etapa de intervención. Cuantificación de programas y proyectos por dimensión

Confrontación

Figura 3
Confrontación: Metodología / Plan de manejo en etapa de gestión

En el Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires, –a pesar que en el documento la información se muestra de modo alternado–, es posible reconocer las tres etapas planteadas en la Metodología, Gestión (A), Valoración (B) e Intervención (C).

La confrontación de la Etapa de gestión (A) de la Metodología para PUH con el Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires (Figura 3), permite reconocer que ambos instrumentos poseen aspectos en común, aunque difieren en algunas cuestiones.

En principio, la Metodología plantea la creación de un organismo de gestión considerando al centro histórico como un PUH. En este punto, ya se detecta la primera diferencia, el Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires está pensado en función del centro histórico, pero no incorpora el concepto de PUH, posiblemente porque era un concepto muy reciente y de escasa aplicación práctica al momento de la última actualización del documento. Otra de las principales diferencias se encuentra en el funcionamiento de cada organismo. En la Metodología, el organismo de gestión propuesto –que tiene como objetivo el desarrollo de un plan especial– es autárquico, posee independencia decisional, para lo que requiere de un marco jurídico propio e independencia financiera, implementada, por ejemplo, mediante un fideicomiso. En cambio, el Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires presenta dependencia institucional, depende de la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, subordinada al Ministerio de Cultura. Debe responder a los marcos legales correspondientes a las distintas instituciones –aunque presenta una propuesta de nueva legislación que incorpora un área de amortiguamiento–, coordinar y articular las acciones con otras áreas; por lo tanto, resulta muy importante para su funcionamiento la articulación intrainstitucional.

Por otra parte, existen algunos aspectos similares. Ambos organismos cuentan con distintos instrumentos operacionales (legales, de planificación y de participación ciudadana), intervienen en ellos actores públicos como privados, estos últimos, necesarios para colaborar en el financiamiento de intervenciones. Es decir, la participación ciudadana resulta un pilar vital para el desarrollo del instrumento.

Figura 4
Confrontación: Metodología / Plan de manejo en etapa de valoración

Tabla 3
Confrontación de componentes primarios y secundarios

En la Etapa de valoración (B), es donde se registran mayores diferencias en cuanto a la incorporación del paisaje (Figura 4). Si bien los pasos del proceso a simple vista parecen coincidir, en su interior se expresan las desigualdades. En principio, los sectores presentan distintas denominaciones, uno como PAE y el otro como APH.

Al profundizar en su valoración, puede evidenciarse que la Metodología distingue entre componentes primarios y secundarios. Los componentes secundarios son estudiados en la Metodología mediante estudios particularizados que se desagregan en dos grandes partes, una Valoración objetiva y una Valoración subjetiva, para realizar un abordaje por dimensiones del urbanismo sostenible (físico-ambiental, sociocultural, económica e institucional) donde se reconocen valores del paisaje –mediante el método de Kevin Lynch (2015)–, conflictos, potencialidades, tendencias, y se diferencian áreas. La Valoración subjetiva permite aportar en esta instancia la percepción de la población. El último paso de esta etapa de la Metodología es la síntesis valorativa, donde se asocian los resultados de ambas valoraciones para obtener una mirada única.

El Plan de manejo reconoce distintos componentes del centro histórico para su análisis, pero no los clasifica ni los ordena como tales, aunque ha sido posible identificarlos en el texto y organizarlos según su pertenencia a la dimensión físico-ambiental y a la sociocultural. Luego, identifica sus tendencias, lo que le permite delimitar áreas homogéneas, y prosigue con la presentación del escenario actual, donde presenta los conflictos y potencialidades del centro histórico. Se reconoce una instancia participativa como complemento de la valoración técnica, que seguramente ha aportado en el reconocimiento de conflictos, potencialidades y tendencias como elementos a considerar en la siguiente instancia de propuesta, pero no queda especificado en qué momento de esta etapa se implementa. Solo queda en evidencia la percepción social del centro histórico por parte de la población en el ítem «gente».

Como se expone en la Tabla 3, ambos instrumentos analizan componentes primarios y secundarios que abordan el Patrimonio material e inmaterial, aunque la Metodología propone un estudio de cada componente secundario desde las cuatro dimensiones (físico-ambiental, sociocultural, económica e institucional), y el Plan de manejo analiza componentes principalmente enfocados en lo físico-ambiental o lo sociocultural, vinculándose este último también con la dimensión económica.

Existen pasos compartidos como el reconocimiento de tendencias, conflictos y potencialidades, y la identificación de áreas para definir aquellas prioritarias de intervención. No obstante, no se especifica en el Plan de manejo el empleo de una metodología de paisaje donde se registre la percepción por parte de la población de la imagen creada de cada uno de los componentes.

La instancia de valoración, donde se identifican problemáticas, potencialidades y tendencias del centro histórico genera las herramientas para la instancia siguiente, la Etapa de intervención (C), (Figura 5 y Tabla 4).

Figura 5
Confrontación: Metodología / Plan de manejo en etapa de intervención

Tabla 4
Síntesis. Confrontación de programas y proyectos/estrategias por dimensión

Tanto la Metodología como el Plan de manejo presentan tres pasos iniciales similares, con la redacción de objetivos, lineamientos y acciones (proyectos) contenidos en programas. Sin embargo, la Metodología intenta incorporar al paisaje en esos tres pasos, y se distancia del Plan de manejo en los pasos vinculados a la participación ciudadana. En ellos, se presenta a la población la propuesta preliminar mediante talleres llevados a cabo en la fase de consulta pública; la finalidad es recibir proposiciones que deben ser consideradas, incorporadas y ajustadas hasta lograr la propuesta definitiva que se presentará en reunión pública.

Puede deducirse de la Tabla 4, que la Metodología intenta abordar las problemáticas del centro histórico dando respuesta a las diversas dimensiones de análisis, destinando 36.40% de los proyectos a la dimensión físico-ambiental, pero buscando atender también aspectos sociales, por ejemplo, la suma de la dimensión sociocultural y la económica alcanza el 54.60%, más de la mitad de los proyectos propuestos. Por otro lado, el Plan de manejo dedica el 62% de sus proyectos a la dimensión físico-ambiental, y la suma de las dimensiones socio-cultural y económica llega al 40%, por debajo de la mitad propuesta. A su vez, no se registran proyectos en la dimensión Institucional.

Figura 6
Síntesis del análisis – confrontación del proceso completo

Finalmente, con el análisis elaborado puede construirse el proceso del Plan de manejo y confrontarse con el propuesto en la Metodología para PUH. El orden de los distintos pasos no resulta tan claro en el Plan de manejo; no obstante, es posible distinguir los productos y los procesos llevadas a cabo en cada etapa.

El Plan de manejo presenta una estructura que inicia con la etapa de gestión, le sigue la etapa de valoración, y culmina con la etapa de intervención. Este proceso, cumplido el tiempo determinado, es sometido a revisión y actualización. Por su parte, la Metodología, presenta la etapa de gestión al inicio y al final del proceso, acompañando a las siguientes etapas de valoración e intervención, con miras siempre a un seguimiento y control de todo el proceso y a una puesta al día para su adaptación a las contantes transformaciones físico-ambientales, socioculturales, económicas e institucionales.

Con respecto al paisaje, se evidencian diferencias principalmente en las etapas B y C. En la instancia B de la Metodología se observa la incorporación del concepto de PUH y se incorpora la percepción de la población en el paso destinado a la Valoración subjetiva que posee el mismo peso en el proceso que el paso de Valoración objetiva desarrollado por el equipo técnico, y va a influir en gran medida en el resultado final de síntesis valorativa construida por ambas partes. Mientras que en el Plan de manejo existe un paso dedicado a la participación ciudadana; aunque no queda claro el grado de participación de los ciudadanos en la valoración, descripción y explicación del sector, así como el aporte de los habitantes y el del equipo técnico.

Por último, en la etapa C de la Metodología se propone un ida y vuelta entre el equipo técnico y la población para el diseño, ajuste y selección de las estrategias más adecuadas. En tanto que el Plan de manejo no detalla abiertamente en qué momentos de esta fase o en qué medida la población incide en la toma de decisiones sobre las estrategias a implementar.



Conclusiones

El concepto de paisaje urbano histórico (PUH) surgió en el año 2005, reforzado por la recomendación de Unesco (2011), que lo describe como un nuevo instrumento para contribuir en la gestión de las áreas históricas de las ciudades. Hasta el momento, es empleado en algunos centros históricos latinoamericanos y otras ciudades en el mundo; así tenemos a Querétaro (México), Cuenca (Ecuador), Sevilla (España), Burdeos (Francia), por citar algunos, pero no ha logrado generalizarse, quizás por la falta aún de mecanismos que faciliten su operatividad. En ese sentido, la Metodología propuesta –abierta a adaptaciones y ajustes según las particularidades de cada sector–, intenta dar un paso hacia la aplicación del concepto de PUH. A partir de la confrontación con el Plan de manejo del casco histórico de Buenos Aires, se logra esbozar una serie de sugerencias con el fin de incorporar este concepto en una posible actualización.

En la Etapa de gestión se sugiere la independencia institucional del centro histórico, porque las decisiones técnicas pueden tener continuidad a lo largo del tiempo, con independencia de la alternancia gubernamental, lo que se convierte en un beneficio; también se agiliza la toma de decisiones y la implementación con un proceso más dinámico donde las propuestas son sometidas a evaluación por menos agentes. No obstante, un organismo dependiente, como la Dirección del casco histórico de Buenos Aires, con tantas áreas, tiene su punto positivo, ya que estas constituyen más mecanismos de control, sobre todo, cuando la financiación de la gestión se logra mediante dinero público.

Con relación a las Etapas de valoración e intervención, en una futura actualización se considera que sería superador un detalle más explícito de la participación ciudadana en el Plan de manejo, explicando el proceso implementado para su elaboración donde queden plasmadas las diversas instancias de participación pública que se han desarrollado en cada una de las etapas, a su vez, podría incorporarse algún momento de intercambio en caso de que se considere necesario. Podría sugerirse la incorporación de una instancia de Valoración subjetiva del paisaje para la construcción del análisis del sector, con alguna metodología de paisaje en la etapa diagnóstica y otra instancia participativa en la etapa propositiva para la intervención. Estos momentos de intercambio con la comunidad resultan claves en procesos donde los productos a los que se arriben incidan en la calidad de vida. Deben ser resultado de un trabajo colectivo del equipo técnico y los ciudadanos, un trabajo diseñado y pensado con la comunidad y para la comunidad.

Con el fin de lograr un abordaje homogéneo de las cuatro dimensiones del urbanismo sostenible (físicoambiental, sociocultural, económica e institucional), se podrían incorporar más actuaciones enfocadas en las dimensiones sociocultural, económica e institucional, que como se observa en las tablas, parecieran tener menos peso que la dimensión físico-ambiental. Se podrían fomentar más intervenciones, orientadas a evitar procesos de gentrificación generando limitaciones al mercado inmobiliario o mejorando incentivos a propietarios; incorporando más cursos de capacitación en servicios para asegurar la inserción laboral de los jóvenes; alentando actividades de gestión comunitaria.

Finalmente, la incorporación del concepto de PUH, en una futura actualización del Plan de manejo, enriquece la calidad de la intervención del centro histórico, valorizando en conjunto aspectos materiales, sociales, económicos e institucionales, y fomentando la convivencia del patrimonio histórico –material e inmaterial– con las necesarias intervenciones contemporáneas del sector y su entorno. De esta manera, se presenta esta la aplicación del concepto de PUH y sus aportes para una mejor valoración, intervención y gestión de un centro histórico en busca de un desarrollo turístico más sostenible.


Conflicto de intereses

La autora no tiene conflicto de intereses con el contenido de este trabajo.


NOTAS

1. La autora de este artículo toma como base su tesis doctoral que se encuentra publicada en: González, A. (2020). Una propuesta para los Centros Históricos latinoamericanos desde la mirada integral del Paisaje. Revista ESTOA. / González, A. y Etulain, J. C. (2018). Problemáticas y Estrategias para la intervención y gestión en centros históricos de España, Italia y América Latina. Cuaderno Urbano, 24.


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Alejandra Gonzalez Biffis
Comisión Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas, Argentina (CONICET), Centro de Investigaciones Urbanas y Territoriales (CIUT), Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Argentina. Doctora en Arquitectura y Urbanismo. Magister en Conservación, restauración e intervención del patrimonio arquitectónico y urbano (CRIP); Arquitecta por la Universidad Nacional de La Plata. Docente de la materia Planificación Territorial en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Argentina.
gonzalezbiffisale@yahoo.com.ar
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2186-0734